Coherencia entre decir y hacer
Grupo de Jóvenes – Nicoya
“¿Por qué nuestros padres siempre nos piden que hagamos lo que ellos dicen, aunque muchas veces no nos den el ejemplo?” .
- La respuesta es del todo fácil y clara: nuestros padres nos quieren, y entonces quieren lo mejor para nosotros, nos quieren contentos y realizados y nos prohíben lo que nos hace daño, lo que nos pueda perjudicar… Puede ser que en algún caso no siempre “acierten” en lo que más nos puede ayudar en nuestro proceso de crecimiento humano y cristiano, pero su profunda intención es una sola: buscar nuestro bien.
Que ellos hayan fallado y que a lo mejor continúen fallando, no es motivo para rechazar lo que nos mandan. He aquí un fácil ejemplo: un papá tiene el “vicio” de tomar, no le resulta nada fácil superar esa adicción y enfermedad, pero precisamente por esa experiencia de la profunda debilidad, si es honesto y sincero consigo mismo, hace que insista para que ninguno de sus hijos caiga en ese vicio y esclavizadora dependencia.
Ánimo, grupo de jóvenes y escuchen su “recto corazón” o conciencia, que aun no ha sido opacada por malas costumbres. Ustedes mismos lo saben: cuando piensan con calma, cuando oran, experimentan que su “conciencia” les exige y les reprocha más – cuando es necesario – que sus padres. Sigan atentos la voz de su conciencia, iluminada por la Palabra de Dios, reconfortada por el ejemplo de sus mejores compañeros y tengan un corazón misericordioso hacia los propios padres y obedezcan a sus consejos. ¡Que un médico esté enfermo no quita eficacia a sus recetas!